Fútbol Callejero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Antecedentes

En el mundo entero hay un gran número de proyectos e iniciativas que trabajan con el fútbol como medio de integración social y/o prevención de la violencia.

El fútbol callejero através de su metodología particular, permite un acceso despreocupado, motivante y orientado a los espacios vitales, a temas como manejo de conflictos, valor cívico, aprendizaje intercultural, justicia y participación: es sencillo de entender en todas partes y de fácil acceso. Adicionalmente, el fútbol callejero va más allá de lo cultural, pues es el mayor denominador común, una forma de idioma universal que le da sentido a la vida de jóvenes y grupos juveniles. Precisamente, es en este campo de acción donde está la gran oportunidad para vincular niños y adolescentes, aparentemente sin oportunidades, a procesos de desarrollo y participación en el ámbito tanto local como global.

El fútbol callejero ofrece en este contexto, la posibilidad de contribuir de manera palpable al concepto de cultura futbolística mundial, el cual se identifica con los principios de igualdad, desarrollo sostenible y responsabilidad social.

La Red Sudamericana de Fútbol Callejero, abre el campo de acción de “fútbol y sociedad/desarrollo comunitario”, al crear una red mundial integrada por expertos y por proyectos e iniciativas en este campo (sharing good practice). Esta red utiliza una plataforma común de comunicación como base para el intercambio continúo, la realización de actividades comunes y el desarrollo del campo de acción en general.

Los jóvenes, de los barrios vulnerables en diversos países Sudamericanos no cuentan con un tejido social fortalecido. Mientras que se presenta un déficit de oferta de servicios y programas (salud, educación, recreación, trabajo) dirigidos a la juventud, no se garantiza la facilitación de condiciones de convivencia y el uso de instrumentos de conciliación alternativa de conflictos, que eviten su vinculación activa en el conflicto social que vive el país.

La mayoría de los niños y jóvenes que se vinculan con la droga, los robos, la prostitución lo hacen voluntariamente, para huir del maltrato de sus padres, del tedio de sus vidas en una sociedad que los victimiza y a su vez los culpa de vivir una vida sin esperanzas. Algunos lo hacen para buscar el afecto que no encuentran en sus casas y en esta sociedad en general. Otros ansían el poder que dan un arma y un celular. Imaginan que la vida está llena de aventuras, de camaradería y de mujeres y hombres atractivos (en cuanto al poder) como los que los impulsan a esa situación. Muchos quieren demostrar que valen algo en la vida. La mayoría de estos niños y jóvenes carecen de un ambiente amable y por el contrario están invadidos por la intolerancia y la ausencia de normas de convivencia y derechos, que les hace percibir como más segura la vida en los bordes de la sociedad.

La convivencia requiere ser reconocida, construida aprehendida y enseñada. Es necesario educar para cualificar las relaciones sociales y humanas, pero, además es necesario educar para desarrollar capital social, construir ciudadanía y ejercer la democracia. La convivencia tiene que ver, en última instancia, con la capacidad de las personas para establecer relaciones sociales y humanas de calidad, fundamentadas en la tolerancia y en el respeto de los demás, entonces nuestros niños y jóvenes merecen salud, educación y trabajo para sus padres. En su defecto se genera violencia, síntoma del deterioro de esas relaciones. Esa calidad de las relaciones individuales y sociales se define desde referentes éticos, culturales y normativos pero puede también comprenderse desde el desarrollo de habilidades y capacidades de los individuos para interactuar constructivamente.

Pocas veces se ha realizado en Sudamérica un proyecto que tienda a generar capacidades comunitarias para lidiar con temas jurídico/institucionales, utilizando estrategias de fortalecimiento de los lazos comunitarios mediante actividades deportivas y culturales que permitan que el contacto entre las vidas cotidianas de los ciudadanos y el derecho no sea traumático, sino la natural y paulatina incorporación de una herramienta que permita incrementar el poder de la comunidad y su inserción en el sistema institucional.

Enfoque: El proyecto se basa en el principio de convivencia para generar en los niños y jóvenes comportamientos y actitudes que den relevancia al respeto por su vida y la de los demás. Pretende incentivar la construcción creativa de espacios de “encuentro en la diferencia” y el reconocimiento del diálogo y la comunicación abierta como herramientas fundamentales para resolver conflictos. Es así como el proyecto busca aprovechar la capacidad de convocatoria de un deporte como el fútbol, para transformar actitudes y comportamientos hostiles y agresivos, por otros basados en valores fundamentales como el trabajo en equipo, la solidaridad, el respeto, entre otros que promuevan a la vez la participación y la inserción ciudadana.

Propósito: El propósito de los proyectos que integran la Red consiste en que las niñas, niños y jóvenes se formen en los conceptos básicos de resolución de conflictos, para que puedan trabajar contra las circunstancias adversas que surgen en un entorno social que día a día ve incrementar la violencia, la intolerancia y la negación del otro trayendo como consecuencia la huida de los jóvenes de su entorno y la vulnerabilidad para acceder a sistemas de delincuencia y degradación de sus vidas.  Esta alternativa se presenta como oportunidad para re-pensar las formas de abordar los conflictos (acceso a la salud, educación y trabajo) de reaccionar cuando se presenta una situación y en general, de manejar las relaciones con los demás.  Los mecanismos de resolución de conflictos pretenden apuntar entonces, a una nueva forma de vida donde el respeto y la convivencia regulen y guíen las prácticas sociales y las dinámicas generales que rigen la sociedad. Estos proyectos buscan a partir del juego, abordar de forma original el desarrollo social. El juego puede verse como una oportunidad de crecimiento, pueden trabajar en conjunto para encontrar soluciones que beneficien a toda la comunidad. Entre los acuerdos de convivencia que los equipos normalmente pactan están: respeto mutuo, respetar a la mujer, juego limpio entre todos, etc. Todo depende del grupo poblacional que juegue.

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Metodología y reglas generales:

 

1. Hombres y mujeres (sin diferencia de géneros)

 

2. Sin árbitros, con Mediadores formados (escuela de formación) los particpantes acuerdan las reglas que van  a seguir

 

3. Se privilegian los valores, no solo los goles.

 

4. Se desarrolla un trabajo de mediación social

 

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Roles principales de los actores:

  • Coordinadores: Son las personas representantes de las organizaciones referentes y tienen la función de llevar a cada comunidad la metodología del Fútbol Callejero

     

  • Mediadores: Jóvenes con perfil de liderazgo que representan a las organizaciones de base que integran las Ligas.

     

  • Jugadores: Son los protagonistas participantes de las diferentes iniciativas (beneficiarios)

 

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